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9 de abril de 2009

3 errores habituales de entrenamiento, fáciles de solucionar

Ocurre que habitualmente entrenamos de cierta forma sin prestar atención a la técnica ni al esfuerzo que realizamos, pero ésto, puede dar origen a una ejercitación inútil, peligrosa o contraproducente. Por eso, vamos a listar 3 errores de entrenamiento que a veces no percibimos pero que son muy fáciles de solucionar para proteger tu cuerpo, optimizar tu esfuerzo y obtener mejores resultados.

1- Entrenar muy duro y pesado, entre gruñidos y venas a punto de reventar, puede significar que usted tenga que tirar los pesos para dejarlos caer en el piso porque ya su cuerpo no puede bajarlos de manera controlada. Ésto es un grave error, porque aunque que creamos que estimulamos el desarrollo muscular, este entrenamiento es muy peligroso y además, desaprovecha los beneficios de la fase excéntrica del movimiento, en la cual si bajamos de manera controlada la carga, podemos obtener un gran estímulo al crecimiento.

Solución: utilizar un peso levemente menor, respirar acompañando el movimiento y concentrarnos en el ejercicio, de manera que la velocidad sea menor y podamos subir y bajar la carga correctamente, sintiendo que los músculos trabajan, pero no se revientan ni mueren en el intento.

2- Levantar fácilmente el peso que cargamos puede hacernos creer que tenemos una experiencia y tiempo de entrenamiento que lo permite. Sin embargo, el error puede ser que la carga es demasiado ligera y ya no implica un esfuerzo para nuestros músculos, por eso, la ejercitación no produce logros, sino que resulta inútil.

Solución: si usted siente que puede realizar el ejercicio como si levantara una lata de frijoles, es posible que su peso sea escaso, y si no siente resistencia, puede que la técnica sea incorrecta. Entonces, eleve su carga, pida supervisión para efectuar un buen recorrido durante el ejercicio e intente realizar 2 a 3 series con sus debidas repeticiones mientras siente el trabajo muscular y el esfuerzo creciente de los músculos a medida que se acerca al final de cada serie. Esto significará que el trabajo es de la intensidad justa y podrá ver resultados en sus músculos.

3- Pedalear a la misma velocidad que camina cuando va de compras se traduce en un “ejercicio simulado” que no tiene el ritmo ni la intensidad correcta para que el corazón y el aparato respiratorio logre aprovechar los beneficios de la bicicleta. Pues ocurre que si cada pedaleo dura 30 segundos, no estaremos realizando un esfuerzo significativo, nunca entraremos en calor y la frecuencia cardíaca jamás se incrementará.

Solución: Mide tu frecuencia cardíaca antes y durante el esfuerzo para encontrar el rango óptimo que señale la intensidad adecuada para entrenar. Y si no encuentras la forma de concentrarte en el ejercicio, puedes probar con música que suele ser un gran motivador para entrenar e incrementar el ritmo de manera divertida.

Concluyendo, cuando entrenamos no sólo debemos asistir al gimnasio y hacer un ejercicio o “simularlo”, sino que existen otros parámetros a considerar que nos ayudarán a obtener un entrenamiento útil, seguro y beneficioso para la salud. En definitiva, la compañía de un buen entrenador sirve de mucho, pero si lo que queremos es estar en forma, debemos tener en cuenta las cargas usadas, los movimientos efectuados y la frecuencia cardíaca durante el esfuerzo.

Vía: Shine